En la ciudad amurallada conviven el pasado y el presente

Dalt Vila

  • En verano sólo los residentes pueden acceder en coche, por lo que los turistas harán bien en llevar calzado cómodo para superar las cuestas empedradas. Recomendable no olvidar una botella de agua para hidratarse.
  • Fueron los fenicios los primeros en instalarse en la montaña del Puig de Vila en el siglo VI antes de Cristo. Tras las guerras púnicas la ciudad se convirtió en romana con el nombre de Ebusus. Con la caída del imperio llegaron vándalos y bizantinos hasta que en el siglo X los musulmanes se asentaron en ella y la llamaron Yebisah.
  • Ellos construyeron una triple muralla que cayó fácilmente ante las tropas de Jaime I, comandadas por el arzobispo de Tarragona, Guillem de Montgrí, el 8 de agosto de 1235. La leyenda cuenta que fue el hermano del jeque, molesto por los amores más que fraternales entre el gobernador y su mujer, quien abrió las puertas a los cristianos.
  • La isla fue repoblada por catalanes procedentes en su mayoría de la zona de l’Empordà.
  • Sant Ciriac (San Ciriaco) era el santo del día y desde entonces es el patrón de Ibiza. Una pequeña capilla se alza hoy en el lugar por donde penetraron las tropas y en su interior puede verse el comienzo del tunel que se dice utilizaron.
  • Una callejuela empinada nos permitirá acercarnos desde ese punto a la Catedral de Santa María de las Nieves. Cuando las tropas cristianas tomaron la ciudad escogieron esa denominación mariana por celebrarse el 2 de agosto fecha próxima a la entrada.
  • La construcción del templo se inició a principios del siglo XIII sobre un antigua mezquita. La edificicación, inicialmente gótica, evolucionó hasta el barroco del siglo XVIII cuando fue terminada.
  • Su exterior es sobrio y severo y obedece al modelo de iglesias fortaleza, con sólidos contrafuertes. En su interior se guarda un retablo dedicado a San Gregorio. El conjunto alberga también el Museo Catedralicio.
  • El castillo de la Almudaina y las murallas fueron mandados construir por Felipe II para detener los ataques de los corsarios argelinos y turcos. Entre sus baluartes destacan los de San Jorge, Santiago y Santa Lucía. La fortaleza se extiende por una superficie de 10 hectáreas.
  • El arquitecto a cargo de las obras fue Giovanni Battista Calvi quien tuvo que solventar el grave problema de la falta de roca que tuvo que importar de otros islotes.
  • El conjunto resultante es uno de los recintos amurallados mejor conservados del mundo y ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad como los restantes monumentos de Dalt Vila. Sólo puede visitarse el exterior. El baluarte de Sant Joan alberga el Museo de Arte Contemporáneo.
  • En la Plaça d’Espanya se encuentra el antiguo Convento de los Dominicos, ocupado desde 1838 por el Ayuntamiento. Se conservan el refectorio, dos claustros y la iglesia con una interesante cúpula. Al entrar en el edificio se encuentra la antigua sala capitular de los monjes con unos interesantes frescos en su bóbeda. En la actualidad se celebran en ella exposiciones temporales del Museo de Arte Contemporáneo.
  • Salir de Dalt Vila por el Portal Nou puede ser una buena opción pues conserva las puertas de madera originales del siglo XVI y el escudo de la Corona de Aragón. Después, un pequeño paseo puede conducirnos al Molí d’en Cantó que presenta una arboladura recompuesta. Hubo en la isla más de 60 molinos unos dedicados a la molienda de grano y otros utilizados para extraer agua destinada a almacenarse en aljibes o a regar los cultivos.
  • Destacan sus muros de casi un metro de grosor construidos con mortero de cal y arena; la escalera helicoidal y las molas circulares superpuestas. Así como las dobles puertas en paredes opuestas.
  • El Portal de ses Taules, junto al Mercat Vell (Mercado Viejo) es un buen lugar para comenzar la visita a Dalt Vila. Atravesada la puerta, se llega al patio de armas y a la Plaza de Vila, una atractiva zona comercial.
  • Acceso gratuito.
  • 971312773 971399232

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